¿QUÉ ES?

 

 

El V Festival Mundo Ético se celebrará en León (Espacio Vías) del 28 de abril al 7 de mayo de 2016 y será una gran miscelánea de actividades solidarias.

 

Este festival es la acción principal de la Asociación Mundo Ético, cuya idea fundamental es buscar una sociedad más justa, más comprometida, más crítica, más responsable, más feliz y más ética. Pretendiendo dar a conocer y sensibilizar sobre las distintas desigualdades actuales y algunos de sus posibles remedios, de la forma más artística y divertida posible, y donde absolutamente todo el mundo es bienvenido y cualquier opinión es necesaria.

 

Como eje transversal del festival nos enfocamos en el Comercio Justo y consumo responsable, porque entendemos que es la forma más fácil con la que todos, dentro de nuestra vida cotidiana, podemos aportar nuestro granito de arena desde León. Pero abarcamos muchos más temas dentro de nuestras actividades, como las desigualdades socio-económicas, la vulneración de los derechos de las mujeres y el respeto al medio ambiente.

 

Somos optimistas, creemos profundamente que un mundo mejor es posible y lo queremos transmitir, porque todo es "cuestión de actitud", por eso la mejor forma de buscarlo es una fiesta.

 

En Mundo Ético no queremos productos de calidad a cualquier precio; no confundimos valor con precio; queremos productos que respeten el medio ambiente y la dignidad y derechos de las personas.

 

En Mundo Ético creemos en la igualdad de derechos y oportunidades a nivel social, cultural y económico entre hombres y mujeres y entre los distintos pueblos, y estamos totalmente en contra de cualquier manifestación violenta.

 

En Mundo Ético consideramos que el respeto y cuidado del medio ambiente es absolutamente fundamental y que no está reñido con el progreso, sino que deben ir de la mano: creemos en un desarrollo sostenible y que el cambio es posible.

 

En Mundo Ético queremos y creemos en un mundo mejor.

 

El Festival Mundo Ético promueve:

COMERCIO JUSTO

EL DESARROLLO SOCIAL

LA IGUALDAD DE GÉNERO

¿Qué es el Comercio Justo?

 

Tal y como se recoge en la “Carta de los Principios del Comercio Justo” de la Organización Mundial de Comercio Justo: “El Comercio Justo es una relación de intercambio comercial, basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de los pequeños productores y trabajadores marginados, especialmente los del Sur. Las Organizaciones de Comercio Justo, apoyadas por los consumidores, están activamente comprometidas en apoyar a los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional convencional.”

 

Así, el Comercio Justo (o ‘Fairtrade’) pretende ser una alternativa a aquellas formas de comercio que obstaculizan los modos de vida sostenible y las oportunidades de desarrollo de los más de dos mil millones de personas que viven en los países más empobrecidos del mundo y que sobreviven con menos de dos dólares al día.

 

La pobreza y la privación limitan las opciones de las personas y las fuerzas del mercado injustas tienden a marginarlas y excluirlas aún más. Esta denominada trampa de la pobreza hace a las mujeres y hombres más vulnerables a la explotación, ya sea como agricultores y artesanos en unidades de producción familiares o como trabajadores contratados dentro de empresas más grandes.

 

El movimiento de Comercio Justo comparte una visión del mundo donde la justicia y el desarrollo sostenible se encuentran en el corazón de las estructuras y prácticas de comercio, para que todos los hombres y mujeres, con su trabajo, puedan tener un salario decente y digno y desarrollar su potencial humano en su totalidad.

 

En concreto, el Comercio Justo se rige por los siguientes estándares:

 

1. Creación de oportunidades para productores y productoras desfavorecidos económicamente en desventaja económica.

2. Transparencia y rendición de cuentas

3. Relaciones comerciales justas

4. Pago de un precio justo

5. Respeto de las normas de trabajo infantil y explotación laboral

6. Compromiso a la equidad de género, a la no discriminación y a la libertad de asociación

7. Condiciones de trabajo y prácticas saludables

8. Desarrollo de capacidades

9. Promoción del comercio justo

10. Respeto por el medio ambiente

 

El cumplimiento de estos estándares se visibiliza en los productos que podemos adquirir a través de certificaciones como el sello FLO (“Fairtrade-Certidied”) o el denominado WFTO (“Sustainable Fair Trade Management System”). De esta manera, el Comercio Justo nos permite contribuir en nuestros hábitos de consumo diarios a adoptar una actitud más responsable y concienciada hacia las causas y consecuencias de la situación de pobreza y vulnerabilidad de millones de mujeres y hombres que luchan cada día por tener una vida más digna.

 

Buscando un solo mundo

 

La globalización inconclusa y la actual crisis multidimensional han puesto de manifiesto la difusión y permeabilidad de las fronteras, las interrelaciones entre el aquí y allí, configurando un solo mundo, que sin embargo, dista mucho de ser homogéneo.

 

Asistimos en la actualidad, a un cambio de paradigma de desarrollo y de modelo social, donde los logros hasta ahora alcanzados se ven amenazados por un desmantelamiento progresivo del estado del bienestar, un recorte de los derechos laborales, sociales y económicos de la ciudadanía y una redistribución cada vez más desigual e inequitativa de los recursos.

 

La agenda política de nuestra supuesta democracia participativa se encuentra dominada por la perpetuación de un sistema capitalista donde los mercados parecen ser los principales protagonistas, relegando a la ciudadanía a un mero papel de espectador.

 

 

Así, y en busca de un solo, o mejor dicho de un nuevo mundo, las voces públicas han de ser de nuevo oídas. Voces que provienen de este denominado “Primer Mundo” que se asoma a un escenario de crisis económica y social, tristemente ya conocido y sufrido desde hace décadas por las voces de “ese otro Tercer Mundo” que desde hace décadas vienen reivindicando un mundo más justo.

 

Sin embargo, ahora más que nunca el Norte está en el Sur y el Sur está en el Norte. El incremento de las desigualdades y bolsas de pobreza en todos y cada uno de los países, nos acercan día a día las causas y consecuencias de la pobreza.

 

En este contexto, la agenda de la cooperación al desarrollo está cambiando con la aparición de nuevos actores, los recortes en los presupuestos destinados a la cooperación y los cuestionamientos de los modelos de desarrollo y cooperación llevados a cabo hasta el momento y basados en una transferencia de recursos Norte-Sur.

 

La redefinición de nuestro mundo nos ha de colocar en planos horizontales de interrelación con el resto de países socios que luchan por un objetivo común, la construcción de otro mundo donde vuelvan a tomar valor y significado palabras como equidad, sostenibilidad, igualdad o justicia, valores estos que parecen estar perdiéndose en el imaginario colectivo y en cuyo rescate la participación crítica y solidaria de cada uno de nosotros juega un papel esencial.

Buscando la igualdad de la mujer

 

Aunque parezca paradójico, a pesar de que la mitad del mundo son mujeres, la igualdad entre hombres y mujeres sigue siendo una asignatura pendiente.

 

Las mujeres son protagonistas clave del desarrollo y futuro de sus familias, comunidades y países, sin embargo la feminización y cronicidad de la pobreza siguen afectando al 70% de los 1.200 millones de personas que están sumidos en la pobreza. Las mujeres, tanto en nuestra sociedad como en los países menos desarrollados, siguen siendo víctimas de múltiples discriminaciones (sexo, raza, etnia, clase, edad, orientación sexual…), continúan estando ausentes de los espacios de poder y de toma de decisiones, son productoras invisibles del desarrollo sostenible y sufren las mayores discriminaciones en cuanto al ejercicio de los derechos del trabajo. A pesar del tradicional papel que han desempeñado como cuidadoras universales, en muchas ocasiones están discriminadas en el acceso a la salud, principalmente respecto a sus derechos sexuales y reproductivos, siendo su papel de cuidadoras el que muchas veces las ha privado de su derecho a la educación y al desarrollo profesional. Esta discriminación, se visibiliza de la manera más terrible en la violencia de género, como la violación a los derechos humanos más generalizada, socialmente la más tolerada y ejercida en muchas ocasiones con gran impunidad sobre las niñas, jóvenes y mujeres en general.

 

Esta situación de discriminación se está viendo aún más agravada en el contexto actual de la crisis, donde el recorte de presupuesto en el ámbito de las políticas sociales y de la cooperación al desarrollo conlleva una nueva precarización de la situación de las mujeres en todo el mundo.

 

De esta manera, y de acuerdo con los compromisos asumidos a nivel internacional y nacional, es preciso que se sigan llevando a cabo acciones de discriminación positiva y políticas públicas que promuevan la consecución de una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres con el fin de lograr el empoderamiento de las mujeres y su participación plena en nuestra sociedad.

 

Así, el enfoque de género y el análisis del impacto que tienen sobre las mujeres las políticas y acciones implementadas es clave para poder avanzar hacia una sociedad inclusiva e igualitaria donde las mujeres se visibilicen como ciudadanas de plenos derechos.

 

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